06 · Producto y medtech · Caso de estudio
Un idioma común para siete disciplinas
Extender reúne a siete organizaciones: laboratorios de robótica, una empresa de robótica de asistencia, clínicos y científicos sociales. Todos compartían la misión, pero las reuniones de priorización se estancaban porque una misma capacidad significaba algo distinto para cada persona en la sala. Diseñé una forma de que cada disciplina expresara sus necesidades en su propio idioma y aun así la entendieran los demás, de la mano con el equipo de producto de ORTHOPUS.

- El problema
- Lo que parecía un desacuerdo sobre prioridades era en realidad una falla de traducción. Usuario, clínico, ingeniero e investigador describían correctamente cosas distintas.
- Mi rol
- Enfoque de producto en todo el consorcio: propuse el modelo, facilité las sesiones de trabajo y coescribí con ORTHOPUS el registro compartido de capacidades.
- El resultado
- Un registro que el laboratorio y la empresa leen como backlog de investigación y backlog de producto, donde cualquier persona en la sala entiende cada capacidad.
Cuatro lecturas de una misma capacidad
En lugar de un mínimo común denominador o de una traducción en manos de ingeniería, cada capacidad se escribe cuatro veces, en paralelo, por las personas que hablan cada idioma.
- Uso
- Personas con discapacidad: experiencia vivida, capacidades, frustraciones y deseos.
- Clínico
- Terapeutas ocupacionales y médicos: funciones, limitaciones, riesgos y criterios clínicos.
- Técnico
- Ingenieros de software y hardware: funciones del sistema, módulos, interfaces y restricciones.
- Investigación
- Investigadores en control, visión e IHR: métodos, leyes de control y métricas científicas.
- Transversal
- Sociología, IHR y ética revisan la aceptabilidad y la dignidad en cada nivel, y detectan el amable «está bien» que en realidad quiere decir «nunca lo voy a usar».
Capacidades ancladas en una frase del usuario
Las capacidades se agrupan en tres familias, y cada familia responde a una frase que un usuario diría sobre su propio día. Un nombre de funcionalidad se puede discutir para siempre; una frase en primera persona solo se puede aceptar o contradecir con evidencia sobre los usuarios.
“El robot me ayuda a hacer el movimiento correcto sin quitarme el control.”
“Puedo intentarlo sin miedo.”
“De verdad puedo hacer cosas en el mundo.”
Cómo la conversación se vuelve un plan
- Capacidades pequeñas y con sentidoCada una es lo bastante pequeña para tener dueño y demostrarse, y lo bastante grande para significar algo para un usuario.
- Lo necesario antes que lo interesanteCada capacidad recibe un peso y un tipo, para que las bases del producto vayan antes que la investigación más llamativa.
- Nada sin una razónLas intenciones del usuario llevan a historias de usuario, que llevan a tareas. No hay tarea sin historia ni historia sin intención.
- Terminado significa validadoCada fase se cierra con usuarios o clínicos, no solo con evidencia técnica: pruebas con usuarios, validación clínica y un protocolo final.
Científicos sociales en la sala
Los socios socioantropólogos participaron en las sesiones de co-diseño en lugar de reportar después. En un dispositivo de asistencia, la aceptabilidad y la dignidad fallan en silencio, así que necesitan una disciplina pendiente de ellas y no una línea en una especificación.
La lección que me quedó: cuando alguien plantea lo que suena a una preocupación «blanda», casi siempre es un requisito duro dicho en un vocabulario poco familiar.
Lo que haría distinto
Proponer todo un marco de una vez le pide mucho a socios muy ocupados. La próxima vez empezaría por las pocas capacidades que ya se discuten, escribiría la frase del usuario para cada una y dejaría que la estructura creciera a partir de esas conversaciones.